El Hombre y El Universo que Nos Rodea

Hermanos, aquí todos reunidos, esta noche, iniciaremos nuestra plática. Espero que pongan el máximum de atención.
Ha llegado la hora de que estudiemos, más a fondo, todo lo relacionado con el Hombre y el Universo que nos rodea.
Ante todo, se hace indispensable comprender a fondo los procesos de la Vida y de la Muerte.
Incuestionablemente, existen en el ser humano Facultades de Cognición Superlativas, extraordinarias, que se hallan en estado latente y que convenientemente desarrolladas, pueden servirnos para estudiar a fondo al Hombre y al Universo.
Ciertamente, los Mundos Internos de cada uno de nosotros es lo que cuenta. El pensamiento, el sentimiento, las emociones, los deseos, los anhelos, son invisibles a simple vista, nadie los ve.
Todos esos valores constituyen, en sí mismos, “lo interno”.
Cada hombre tiene su propia vida interior; cada hombre tiene sus Mundos Internos. Si un hombre no conoce su propio mundo interior, su vida íntima, mucho menos podrá conocer los Mundos Internos, la vida íntima del planeta en que vivimos. Y si no conoce la vida íntima del planeta en que vivimos, tampoco conocerá la vida interna de nuestro Sistema Solar, o de la Galaxia que gira alrededor del Sol Central Sirio.
Así pues, si se quiere conocer la vida interna del Sistema Solar, o de la Tierra, o de la Galaxia, hemos de empezar por conocer nuestros propios Mundos Internos. Nadie podría conocer a nadie, observando únicamente la forma física, el cuerpo físico.
Si se nos invita a una fiesta, veremos a muchas gentes que danzan alegres, felices, pero en realidad de verdad, sólo vemos de ellas la mímica, escuchamos su voz sonora, su carcajada, o descubrimos la “sonrisa sutil de Sócrates”, su continente, etc., mas nada sabemos, en verdad, sobre la vida interna de tales gentes.
Ver Personalidad física, o ver Personalidades físicas (para hablar en forma pluralizada), no es descubrir la vida interna de las gentes. Eso de que “yo conozco a fulano”, o “a fulana”, resulta absolutamente falso, porque nadie puede conocer a nadie, si antes no se conoce a sí mismo.
Decir que “conocemos a un amigo”, que “conocemos su vida íntima”, que “es un amigo íntimo”, resulta exagerar la nota, porque no podremos, en verdad, conocer íntimamente a nadie, en tanto a sí mismos no nos hayamos conocido. Mas si uno conoce sus propios Mundos Internos, puede conocer también la vida interna de las personas que le rodean.
Cuando uno descubre su vida interna, cuando conoce sus errores psicológicos, pues se vuelve mejor amigo, mejor hermano, mejor hijo, mejor ciudadano, porque comprende entonces mejor a los demás. Si uno viene a saber, por sí mismo, que tiene Ira, pues comprende la Ira de los demás y no exige a los demás que no la tengan, puesto que él sabe que la tiene. Si uno descubre que es celoso, no molestará a los demás con sus Celos, no podrá exigir que los demás no sientan Celos, porque si él los tiene, se dirá a sí mismo: “Los demás, obviamente, tendrán que tenerlos”…
Así pues, es necesario que reflexionemos bastante en todas estas cosas.
La vida interna de cada uno de nosotros, es lo que cuenta; es más real todavía que las cosas físicas (que esta mesa, que esta grabadora); está muy cerca de nosotros mismos, constituye nuestros procesos psíquicos, somos nosotros mismos.
Nadie ve el pensamiento ajeno, a no ser que tenga la divina Clarividencia, pero el pensamiento existe, y es interno. Para el Clarividente, los pensamientos de los demás son como un libro abierto.
Así que ha llegado la hora de volvernos más comprensivos. No podríamos, repito, conocer la vida interna de este planeta Tierra, si antes no conocemos nuestra vida interna. No podríamos conocer la vida interna de un amigo, es decir, no podríamos conocer a un amigo, de verdad, si antes no nos conocemos a sí mismos.
Así pues, el conocimiento de sí mismos es fundamental cuando se quiere explorar algo, cuando se quieren conocer los Mundos Internos del planeta Tierra, cuando se quiere inquirir, o buscar, o indagar algo sobre los Misterios de la Vida y de la Muerte.
Es necesario educir, desarrollar ciertas Facultades Supranormales, con el propósito de explorar la vida interna del planeta Tierra, mas si nosotros no empezamos por conocernos a sí mismos, dichas Facultades no lograrán su pleno desarrollo.
Así pues que vale la pena entender lo que es la vida interior y sus responsabilidades.
 

El Cuerpo Vital

¿Qué nuestro planeta Tierra tiene un Cuerpo Vital? ¡Eso no se puede negar, sí que lo tiene! Nosotros también tenemos un asiento vital orgánico; sin ese Asiento Vital, no podría el Cuerpo Físico existir.
A la hora de la muerte, el Cuerpo Físico va al sepulcro, junto con el Vital. Ese Cuerpo Vital se va descomponiendo lentamente, frente al sepulcro.
Tiene un color fosforescente, brilla como los Fuegos Fatuos de la media noche. Los Videntes suelen ver hasta el Cuerpo Vital frente a los sepulcros, descomponiéndose lentamente, a medida que el Cuerpo Físico también se va descomponiendo.
El Cuerpo Vital es el asiento, repito, de la vida orgánica. Ningún Cuerpo Físico podría funcionar sin ese “Nexus-Formativus”, sin ese Cuerpo Vital, que es fundamental para la Biología, para la Química, para la Fisiología, etc., etc., etc.
Ahondar en esta cuestión es urgente, inaplazable, impostergable. Mas, ¿cómo es el Mundo Vital? Porque si nosotros poseemos un Cuerpo Vital, el planeta Tierra tiene también que poseerlo.
Obviamente, el Cuerpo Vital del planeta Tierra es el “Edén”, el “Paraíso”, la “Tierra Prometida”, de la cual hablara Moisés, el Gran Kabalista-Iniciado, el Gran Legislador Hebraico.
Quien haya desarrollado las Facultades extraordinarias del Cuerpo Vital, podrá viajar con dicho vehículo en el Edén.
No quiero decir que la totalidad del Cuerpo Vital pueda ser utilizada para viajar en el Paraíso.
El Cuerpo Vital, tiene cuatro Éteres: primero, el Éter Químico, que sirve de basamento a las fuerzas químicas que trabajan en el organismo, tanto en los procesos de asimilación como de eliminación; segundo, el Éter de Vida; éste, está relacionado, directamente, con los procesos de la reproducción de la Raza; tercero, el Éter Lumínico, que se relaciona con las percepciones, con las calorías, etc.; y por último el Éter Reflector, que es el vehículo de la Imaginación y de la Voluntad.
Así que el Cuerpo Vital tiene Cuatro Éteres y es el fundamento de la vida orgánica. El Iniciado puede extraer los dos Éteres Superiores, del Cuerpo Vital, para viajar con ellos por la Región del Edén. Estos dos Éteres Superiores, repito, son el Lumínico y el Reflector. Uno, con tal vehículo, puede estudiar el Edén, el Paraíso Terrenal…
Quienes supongan que el Paraíso Terrenal estuvo situado en tal o cual lugar de la Tierra, están equivocados. La explicación que da la Biblia, sobre los ríos “Tigris” y “Eufrates” y el “Paraíso”, situado por allá en la Mesopotamia, etc., es completamente simbólica.
El “Paraíso Terrenal” es el Cuerpo Vital del planeta Tierra, es la sección superior de este Mundo Tridimensional de Euclides. El Cuerpo Vital terrestre, sirve de asiento a la vida orgánica de todo nuestro mundo Tierra.
Ciertamente, el Cuerpo Vital contiene, en sí mismo, dos Esferas: la primera, diría, la luna; la segunda, la tierra (son como dos yemas de un mismo huevo). Esto parecerá insólito, mas en el fondo no lo es.
Recuérdese que la Luna que nos ilumina en el espacio infinito, un día tuvo vida, y vida rica en abundancia: Mares profundos, volcanes en erupción, vida vegetal, animal, humana, etc.
Aquellos pseudo-esoteristas, o Iniciados, que afirmaran que la Luna era “un pedazo de Tierra lanzado al espacio”, quedaron muy mal con las exploraciones hechas por la NASA. Los distintos guijarros lunares, examinados con el Carbono 14, indicaron que la Luna es más antigua que la Tierra.
Entonces, obviamente, no es un pedazo de costra terrestre lanzada al espacio, como suponen muchos ignorantes equivocados.
¿Que el alma lunar, un día, haya sido transferida a nuestro mundo Tierra? ¡Eso es obvio! Después de que ese mundo (la Luna) se convirtiera en un cadáver, su alma lunar, su principio vital, fue transferido a esta región del espacio y sirvió de “Nexus-Formativus” para nuestro planeta Tierra. Por eso es que nuestros antepasados de Anáhuac llamaban, a la Luna, “nuestra abuela luna”.
La Blavatsky dice que “la Luna es la madre de la Tierra”. Para los Iniciados de Anáhuac, la Luna es “la abuela”, porque la Luna es la madre de la Tierra, y si la Tierra es la madre de nosotros, entonces resulta que la Luna es nuestra abuela.
Vean ustedes cómo ellos, con gran Sabiduría, definen algo que los modernos intelectuales, de tantas “campanillas”, no han podido definir (yo, en realidad, entre paréntesis, he visto que la Sabiduría es espantosamente sencilla: Tiene una ingenuidad y una inocencia que asombra)…
Obviamente, la Luna juega un gran papel en la economía orgánica de nuestro mundo Tierra.
Como quiera que el Cuerpo Vital de la Tierra abarca también a la Luna, es posible que la Luna actúe en forma más directa sobre nuestra Tierra, sobre los organismos, etc.
Ya sabemos el papel que hace, en relación con las altas y bajas mareas; ya sabemos la relación que tiene con la función ovárica en el sexo femenino; ya sabemos la relación que tiene con las distintas enfermedades y los ciclos lunares; con la salud mental de las gentes que se hallan en el manicomio, en los cambios de Luna se enferman aún más, etc., etc., etc. La Luna influye directamente en la concepción de todas las criaturas vivientes. En Creciente, la savia sube; en Menguante baja, y esto es extraordinario…
Así pues, el Mundo Vital es algo que vale la pena investigar… En el Edén, es decir, en el Mundo Vital, existen verdaderas maravillas. Cualquiera que sepa viajar con Cuerpo Vital por el Paraíso, podrá ver allí razas humanas existentes.
Hay Razas Paradisíacas Que viven en la Cuarta Vertical, que son humanas; conviven al lado de nosotros, pero son invisibles para nosotros. Conozco una Raza de esas, y tienen cuerpo físico, y se reproducen como nosotros y conviven a nuestro alrededor, sin que las gentes las vean, debido a las distintas modificaciones de la Materia.
Todavía hay razas humanas que no han salido del Paraíso y son dichosas, felices; gentes de carne y hueso, invisibles para las gentes que viven en la Región Tridimensional de Euclides; gentes edénicas, paradisíacas, que aún no han comido de aquel fruto del que se nos dijera: “¡No comeréis, porque si comiereis de ese fruto, moriréis!”, gentes que han sabido obedecer ese mandato…
El Mundo Vital o Mundo Edénico, es precioso. Las montañas, allí, son transparentes como el cristal y tienen un bello color azul; los mares se ven azules, y los campos… El color básico, fundamental, del Edén, es el azul; más no quiere decir esto que no exista toda la gama de colores en el Edén. Existen, pero el fundamental es el azul intenso del Éter.
El Mundo Vital es precioso. Allí hay Templos extraordinarios, allí están los templos de los elementales de la naturaleza…
Cada planta, por ejemplo, es el cuerpo físico de un Elemental. Una es la familia de los naranjales, otra la de los pinos, otra la hierbabuena de menta, otra la de los rosales, etc., etc., etc. Esas Familias Elementales, Vegetales, tienen sus Templos en el Edén; allí se reúnen esas criaturas inocentes para recibir instrucción de los Devas que las gobiernan. Quien sepa viajar en Cuerpo Etérico, podrá perfectamente verificar, por sí mismo y en forma directa, lo que en estos instantes estoy enfatizando.
Bien vale la pena, pues, inquirir, estudiar más a fondo esta Doctrina, para descubrir tantos y tantos prodigios…
Juan, el Bautista, indudablemente vive en el Mundo Vital, es decir, en el Edén, en el Paraíso. Juan, el Bautista, es un verdadero Iluminado, un Christus, alguien que ya encarnó, en sí mismo, al Verbo, a la Palabra, al Cristo Íntimo.

 

El Cuerpo Astral

Para poder penetrar en el Edén, es necesario saber viajar con el Cuerpo Vital y haber recibido educación esotérica profunda…
Mucho más allá de este Cuerpo Vital (que es tan precioso), descubrimos lo que podríamos llamar el “mundo astral”. El verdadero Iniciado posee un Cuerpo Astral (no todos los seres humanos lo poseen, pero el Iniciado sí lo posee). También el Planeta Tierra posee un Cuerpo Astral.
El Mundo Astral es maravilloso. De por sí, es el mundo del color; tiene Siete Tonalidades básicas, fundamentales, de acuerdo con las Siete Notas del Espectro Solar, de acuerdo con los Siete Colores básicos.
El Mundo Astral tiene regiones extraordinariamente sublimes, y otras desgraciadamente infernales.
En el Mundo Astral hallamos las Columnas de Ángeles y también las Columnas de Demonios (podría decirse que en el Mundo Astral combaten Ángeles y Demonios). Quien posea un Cuerpo Astral, puede viajar por esas regiones del Mundo Astral, puede conocerlas, puede descubrir sus prodigios, etc.
Podría decirse, en forma enfática, que el Mundo Astral es el mundo de los sacramentos, y esto, obviamente, ya está demostrado esotéricamente.
Cualquier Adepto verdadero, posee un Cuerpo Astral. Es posible hacer visible y tangible el Cuerpo Astral, después de la muerte del cuerpo físico. Existe, en el Alto Esoterismo, un sacramento que se le denomina “almoadziano”.
Mediante ese Sacramento, un Maestro (después de la muerte del cuerpo físico) puede vivir durante un año, materializado en el Mundo Tridimensional de Euclides (es decir, aquí en este Mundo Físico), para instruir a sus devotos.
El Sacramento Almoadziano es tremendo: Cuando un Maestro quiere instruir físicamente a sus discípulos, después de haber perdido el Cuerpo Denso, puede hacerlo, puede materializar el Astral, hacerlo tangible ante los discípulos, a condición de haber (primero) verificado el Sacramento Almoadziano…
¡Es tremendo ese Sacramento! El Adepto pondrá, dentro de su Copa o Cáliz, algo de su sangre, y sus discípulos (imitándolo) pondrán también sangre en ese Cáliz, mezclarán todo el conjunto de sangre; celebrarán un Rito, pero un Rito muy especial, en el que cada uno beberá del Cáliz y se verificará el Sacramento Almoadziano.
Ante todo, esto merece una explicación científica, clara y precisa. Dentro de la sangre arterial, dentro de la sangre humana, existe el Hambledzoin del ser (Sangre Astral): corpúsculos de sangre sutil, que corresponde al Astral). La Liturgia, combinada con la operación de sangre, tal como la he citado, permite que el Hambledzoin del Ser (es decir, la Sangre Astral contenida en la Sangre Física), entre, pues, en la parte Astral de cada uno de los que han celebrado el Sacramento.
Así, en el Maestro, viene a quedar el Hambledzoin del Ser de cada uno de sus estudiantes, y en los estudiantes, Hambledzoin del Ser de la sangre de su Maestro. Sangre Astral, mejor dicho, contenida en la Sangre Física, llegará a la parte Astral de discípulos y Maestro.
Así, y sólo así, será posible que el Maestro, después de la muerte del cuerpo físico, pueda materializarse, vivir con su Cuerpo Astral aquí, en la Región Tridimensional de Euclides, en este mundo denso… …es la Región de la Luz, la segunda, la Región de las Tinieblas, “donde solamente se oye el llanto y el crujir de dientes”…
Así pues, el Mundo Astral es un mundo Fohático (angélico o diabólico) y esto es algo que debemos entender.
En el Mundo Astral viven los fallecidos, las “Almas en pena”, los “Espíritus cautivos”, y también aquéllos que se dedican a la Alta o Baja Magia. En el Mundo Astral encontraremos a Elohim Gibor o a Andrameleck, a Michael o a su antítesis: a Chavajoth; o a Rafael, a Lilith o Nahemah, a Miguel o a Lucifer, etc., etc., etc. Allí viven las columnas de Ángeles y de Demonios, que se combaten mutuamente.
Quienes se dedican a la Magia Práctica, especialmente, se ubican en el Mundo Astral. Recordemos nosotros, precisamente, a Eliphas Levi, el Abate Alfonso Luis Constant. Es un gran Maestro que se halla ubicado, incuestionablemente, en el Mundo Astral. Allí vive, allí trabaja, allí existe, porque es un Mago.
La palabra “Mago” hay que revalorizarla. Por estos tiempos desgraciados, se llama “Mago” al charlatán, al prestidigitador, al ignorante embaucador que tiene habilidad de manos para engañar al pueblo.
En los tiempos antiguos, “Mago” era el Sabio, el Iluminado, aquél que conocía los Misterios de la Vida y la Muerte. Aquél que había empuñado el Cetro de Poder, aquél que había desarrollado, en su anatomía oculta, el Fuego Serpentino-Anular que se desarrolla en el cuerpo del asceta.
En el Mundo Astral se pueden invocar a los Ángeles y también a los Demonios. Existen fórmulas angélicas, inefables, mediante las cuales es posible que los Elohim nos asistan; mas existen también fórmulas mántricas diabólicas, o litúrgicas, mediante las cuales es posible invocar a los Demonios.
Ángeles y Demonios, obedecen al Mago. Mago, es el que sabe entrar en el Mundo Astral a voluntad, el que es capaz de abandonar el cuerpo físico para moverse, precisamente, en la Región Astral. Yo, no podría denominar “Mago” a un individuo que no sabe salir del cuerpo físico a voluntad.
En el Mundo Astral viven los Magos. Cualquier Adepto que se haya dedicado a la Alta o Baja Magia, tiene que vivir forzosamente en el Mundo Astral.
El Mundo Astral, de por sí, es un mundo de colores centelleantes, tremendos. El fuego astral arde, abrasadoramente, en todo el Universo. Allí encontramos a las Almas desencarnadas (allí viven, allí existen) y podemos platicar con ellas, si sabemos dejar el cuerpo físico a voluntad.
 

El Cuerpo Mental

Más allá del Mundo Astral, está el mundo de la mente. Cuando un hombre es capaz de fabricarse un cuerpo mental, cuando lo tiene, es también capaz de viajar por el Mundo de la Mente Universal.
En el Mundo de la Mente, encontramos Sapiencia, Sabiduría. Allí están todos los templos de los Dioses, los templos de Hermes Trismegisto, donde se mencionan sus obras, donde se le rinde culto a su Sapiencia.
Pocos son los que saben viajar en Cuerpo Mental. Esto se debe a que pocos son los que se han fabricado, para su uso personal, un Cuerpo Mental.
Cuando uno aprende a viajar en Cuerpo Mental, descubre que la Mente de la Tierra es gigantesca. Dentro de la Mente de nuestro planeta Tierra, hallamos los suburbios, los mercados, etc., mas también hallamos nosotros la parte subliminal del Entendimiento Universal.
En el Mundo de la Mente hay de todo. Allí están los pensamientos de cada persona, las ideas de cada cual, etc.
Algunas Almas, que en la vida tuvieron buena conducta, son recompensadas: Por algún tiempo moran en el “Devachán”, es decir, en la Región de la Mente Superior, y hasta logran hacer una visita al Causal, aunque más tarde, agotada la recompensa, tengan que regresar, otra vez, para un nuevo cuerpo.
En el Mundo de la Mente hay dolor o felicidad, todo depende de la región donde nosotros estemos. En las Regiones Inferiores del Mundo de la Mente, hay dolor; en las Regiones Superiores del Mundo de la Mente, hay felicidad.
En el Mundo de la Mente, encontramos también a muchos Devas que aman a la Humanidad.
Estos trabajan por el bien común, estos luchan por el bien de tantos y tantos millones de personas que pueblan la faz de la Tierra…
Hermanos, ha llegado la hora de entender, claramente, que si uno no conoce su propia Mente particular, que si uno no conoce sus procesos mentales, que si uno no ha aprendido a subyugar su Mente y a controlar los sentidos, mucho menos podrá conocer la Mente Cósmica, la Mente Universal.
Recordemos que “la Mente que es esclava de los sentidos, hace al Alma tan inválida como el bote que el viento extravía sobre las aguas”…
¿Cómo podríamos conocer la Mente Universal, si no conocemos nuestra propia Mente, si no hemos estudiando los 49 niveles del entendimiento, si aún no hemos creado un verdadero Cuerpo Mental, si todavía no hemos desintegrado todos esos elementos indeseables que en el entendimiento cargamos?
Así pues, explorar el Mundo de la Mente es posible cuando uno ha explorado su propia Mente.
 

El Cuerpo Causal

Mucho más allá, pues, de esta Región de la Mente Universal o de la Mente Terrestre, está el mundo de las causas naturales. Si uno no ha fabricado un cuerpo Causal, para su uso particular, ¿cómo podría uno explorar el mundo de la causación cósmica?, ¿cómo podría uno viajar en Cuerpo Causal? ¿Cómo podría uno conocer el Mundo de las Causas Naturales? Ha de estudiar, uno, su propia vida causativa: Haber descubierto las causas de sus errores, haberse conocido a sí mismo, para poder tener derecho a convertirse en un hombre Causal.
Sólo el Hombre Causal puede vivir, conscientemente, en el Mundo Causal; sólo el Hombre Causal puede viajar por el Mundo de las Causas Naturales, sólo el Hombre Causal tiene acceso, pues, a los archivos secretos de la Región Causativa.
En el Mundo de las Causas Naturales, predomina nuevamente el azul intenso, profundo.
Los Adeptos del Mundo Causal trabajan por la Humanidad; se les ve vestidos en forma similar a la de aquí, a la del mundo Tierra. Tienen sus Templos y se hallan demasiado ocupados en los trabajos que se relacionan con el bien común.
En el Mundo de las Causas Naturales, encontramos la ley de la balanza. El Hombre Causal trabaja siempre de acuerdo con la Balanza Cósmica: Vive en el más perfecto equilibrio.
En el Mundo Causal descubrimos que no hay efecto sin causa, ni causa sin efecto; la causa se transforma en efecto y el efecto se convierte en una nueva causa que origina, a su vez, otro efecto.
Las leyes de causa y efecto son reales y se conocen a fondo cuando se investigan en el Mundo de las Causas Naturales.
El Hombre Causal es el hombre que ha fabricado un Cuerpo Causal; el Hombre Causal es aquél que ya tiene una voluntad individual.
Debemos decir, en forma enfática, que el “animal intelectual” equivocadamente llamado “Hombre”, no posee, todavía, una verdadera Voluntad.
Obviamente, el “animal intelectual” todavía no es un “Hombre”, en el sentido más completo de la palabra. Cuando uno se ha dado el lujo de fabricarse un Cuerpo Causal, o un Cuerpo de la Voluntad Consciente, sabe lo que es, verdaderamente, la Voluntad.
Si pensamos nosotros en la multiplicidad del Yo psicológico, si pensamos en que cada uno de los defectos que poseemos, está perfectamente representado por un agregado psíquico inhumano, venimos nosotros a descubrir, con claridad meridiana, que tenemos muchas “voluntades”.
Cada agregado psíquico es como una entidad tenebrosa en nosotros, personificando algún error, y posee su propia “voluntad”.
Así pues, los diversos agregados que en nosotros moran, representan distintos impulsos volitivos.
Hay pues, muchas “voluntades” (en el fondo de nuestra psiquis) que chocan entre sí.
El “animal intelectual” no posee una Voluntad autóctona, independiente, íntegra, unitotal; no hay unicidad en la “voluntad” del “animal intelectual”. Pero cuando uno ha creado el Cuerpo de la Voluntad Consciente, entonces dispone de una Voluntad Individual, con la cual puede trabajar en el Universo entero.
En el Mundo de las Causas Naturales, encontramos nosotros a los Hombres Causales, aquéllos que ya crearon el Cuerpo de la Voluntad Consciente.
¿Cómo podríamos conocer el Mundo Causal, si antes no hemos conocido las causas de nuestros propios errores? ¿Cómo podríamos conocer el Mundo Causal, cuando todavía no conocemos nuestras propias causas equivocadas?
En realidad de verdad, repito, quien quiera conocer los Mundos Internos del planeta Tierra, deberá, ante todo, empezar por conocer sus propios Mundos Interiores. Esto requiere autoexploración y trabajo consciente sobre sí mismo.
 

Los Mundos Búddhico y Atmico

Más allá del Mundo de la Voluntad Consciente, encontramos nosotros el mundo Búddhico o Intuicional. Obviamente, no podríamos nosotros entrar en el Mundo Búddhico o Intuicional, si antes no hemos conocido nuestra propia realidad Intuitiva, si antes no hemos desarrollado, en nosotros, la Intuición.
Existe una clara diferenciación entre lo que es el proceso Razonativo-Comparativo, y lo que es la Intuición. La Razón se apoya en el proceso de comparación: “Esto es blanco porque aquello es negro”, o viceversa. Intuición, es algo diferente: Es percepción directa de la Verdad, sin el proceso deprimente de la opción…
En el Mundo Búddhico o Intuicional, existe la Intuición. Mucho más allá de la Región de la Intuición, está la región de Atman, el Inefable. Pero en la Región de la Intuición descubrimos la Sabiduría del Universo (de todo lo que es, de todo lo que ha sido, de todo lo que será).
En el Mundo Búddhico o Intuicional, hay Sapiencia inefable, hay Fraternidad, hay Unicidad, Unitotalidad, Amor… Quienes viven en el Mundo de la Intuición, gozan de la auténtica Felicidad.
Así pues, que vale la pena investigar en todo esto…
Mucho más allá del Mundo Búddhico o Intuicional, está la Región de Atman, el Inefable, la región del íntimo, del ser (“El Ser es el Ser y la razón de ser del Ser, es el mismo Ser”).
 

El Alma Humana y el Alma Espiritual

El Íntimo, en sí mismo, tiene dos almas: el alma espiritual, que es femenina, y el alma humana, que es masculina. Si leemos “La Divina Comedia”, veremos que el Dante también cita a las dos Almas: la una, “la que trabaja” (la Humana), y la otra, “la que contempla”, “la que se mira en el espejo de la Naturaleza”.
Mucho se ha hablado sobre el signo zodiacal de Géminis. Yo digo que ese signo lo cargamos dentro de nosotros mismos, en los fondos del Alma.
El Íntimo tiene, repito, dos Almas: la Espiritual, que es femenina, la Humana, que es masculina.
La Espiritual es la Walkiria, es Ginebra, la reina de los Jinas, aquélla que a lanzarote escanciara el vino, en las copas delicias de Sukra y de Manti.
La Humana sufre, llora; es masculina; a través de ella vibra el Chrestos Cósmico (“la poderosa mediación Astral que enlaza nuestra Personalidad Física con la inmanencia suprema del Padre Solar”)…
Llegar nosotros a encarnar las dos Almas, es posible; mas esto requiere rigurosas disciplinas esotéricas. Hay que haber creado antes, los Cuerpos Astral, Mental y Causal; hay que haber trabajado profundamente, en sí mismos y dentro de sí mismos, aquí y ahora.
Sólo el iniciado libre, que ha eliminado el Ego, que ha trabajado de verdad, profundamente, sobre sí mismo, se hace digno de encarnar, en sí mismo, a las dos Almas. Esto significa hacer realidad (en nosotros) el signo zodiacal de Géminis, pues esas dos Almas son gemelas.
Incuestionablemente, el Alma Humana debe desposarse con su Dama: La Walkiria, la sulamita del Sabio Salomón; esa que figura en “El Cantar de los Cantares”…
Quien llegue a encarnar en sí mismo a ese par de Almas, logrará la iluminación total, la sapiencia, la sabiduría.
Primero, es necesario recibir el Principio Anímico Humano (masculino); segundo, debe venir el desposorio de la parte humana, masculina, con la parte Espiritual, femenina. A través del Buddhi, de la Walkiria, de la Ginebra, de la Beatriz del Dante Alighieri, resplandece el Logos.
Obviamente, los Principios Divinos más poderosos, están contenidos en el interior del Alma-Espíritu, del Buddhi. Por eso la Blavatsky, en “La Voz del Silencio”, ha dicho: “El Buddhi es como un vaso de alabastro, fino y transparente, a través del cual arde la Llama de Prajna”…
Cuando el Alma Humana (eso que tenemos de humano en nosotros, aquí adentro) se desposa con el Alma-Espíritu, viene la Iluminación; se establece la luz interior en nosotros, quedamos transfigurados, resplandecientes, iluminados.
Pero, para que ese contacto se establezca, hay que trabajar muy duro, dentro de nosotros mismos, en forma intensiva: creando los cuerpos existenciales superiores del ser, eliminando el ego animal, sacrificándonos por la humanidad doliente.
Así, hermanos, lo interesante es que nos convirtamos en verdaderos adeptos de la fraternidad de la luz interior. si así procedemos, llegaremos a la verdadera Iluminación Íntima; si así procedemos, llegaremos a la auténtica Bienaventuranza, podremos sumergirnos en la Región de la Felicidad legítima, etc.
Hay necesidad de salir de estas Regiones de Tinieblas en que nos encontramos; es urgente, en verdad, llegar al mundo de los esplendores.
Hay que investigar un poco, reflexionar, repito, estudiar estas cosas. Si nosotros no analizamos, si no estudiamos estas materias de enjundioso contenido, jamás llegaremos a la liberación final.
Cada uno de nosotros tiene que trabajar sobre sí mismo, si es que aspira a llegar, algún día, a la auténtica Iluminación. Más, para trabajar sobre sí mismo, se necesita, inevitablemente, tener el Conocimiento, las claves, las prácticas. Nosotros, aquí, les iremos dando (a nuestros estudiantes) los sistemas, los métodos para trabajar sobre sí mismos, a fin de que logren un cambio absoluto.
Se necesita, ante todo, que haya continuidad de propósitos, porque muchos comienzan estos estudios y pocos llegan. Sucede que las gentes no tienen continuidad de propósitos: Hoy comienzan con mucho entusiasmo y más tarde, en el tiempo, se apartan del Cuerpo de Doctrina.
En el mundo hay de todo: Existen los “mariposeadores”, esos que andan de escuelita en escuelita y que creen saber mucho, cuando en realidad de verdad nada saben.
Nosotros tenemos que definirnos con entera claridad. Esta Institución no busca otra cosa sino la autorrealización íntima del ser humano. En modo alguno nos interesa la cuestión esa de los “mariposeadores”, que andan de escuelita en escuelita, para no llegar a ninguna conclusión.
A nosotros lo único que nos interesa es trabajar sobre sí mismos, para conseguir la Transformación Radical.
Necesitamos hacernos Adeptos de la Fraternidad de la Luz Interior, y esto es posible trabajando sobre sí mismos, aquí y ahora.
Los tiempos son llegados, en que el hijo del hombre tenga que enseñarle a la Humanidad el Camino. Desgraciadamente las gentes, “oyendo no oyen y viendo con sus ojos, no ven”; se les indica la Senda y no la entienden, y si ligeramente llegasen a entenderla, no tienen continuidad de propósitos para llegar a la meta y bien pronto se desvían.
El movimiento Gnóstico es como un tren en marcha: unos pasajeros suben, en una estación, y se bajan en otra; raros son los pasajeros que llegan a la estación final. Los afiliados a nuestra Institución, están invitados: Pueden llegar a la meta si se lo proponen…
¡Qué lástima que las gentes tengan “Mente Veleta” y que hoy piensen una cosa y mañana otra! Si las gentes de verdad fueran serias, sólo se preocuparían por trabajar intensamente dentro de sí mismas.
En esta Institución enseñamos, a las gentes, como eliminar los agregados psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos. En esta Escuela les enseñamos, a los seres humanos, cuál es el Camino del auténtico Sacrificio, y cómo fabricar los Cuerpos Astral, Mental y Causal para convertirse en Hombres verdaderos, en Hombres legítimos, en Hombres auténticos, en el sentido más completo de la palabra.
Obviamente, conforme va naciendo el Hombre (dentro del “animal intelectual”), se provocan cambios extraordinarios: Despiertan ciertos Poderes, ciertas Facultades magníficas. El Hombre Íntegro, el Hombre Unitotal, llega hasta el punto de tener perfecto dominio sobre los “Tattvas”.
¿Y qué son los “Tattvas”? “vibraciones del Éter universal”.
En los Elementos de la Naturaleza están sintetizados los Tattvas. El Principio Vital-Etérico del Agua, es APAS; el Principio Vital-Etérico del Aire, es el Vayu-Tattva, el Principio Vital-Etérico del Fuego, es el Agni-Tattva, o el Tejas, o Tejas-Tattva; el Principio Vital de la Tierra es, precisamente, el Prithivi-Tattva…
El Hombre auténtico, legítimo, es el que ha fabricado los Cuerpos Astral, Mental y Causal; aquél que es capaz de entrar en el Mundo Etérico, aquél que es capaz de moverse por el Mundo Astral, aquél que puede penetrar (inteligentemente) en el Mundo de la Mente Cósmica, o viajar por el Mundo de las Causas Naturales, y que también adquiere Poder sobre los Elementos de la Naturaleza: sobre la perfumada tierra y sobre el fuego flamígero, sobre las aguas tempestuosas y sobre el huracanado viento.
Por este motivo, el Adepto llega, de verdad, a convertirse en un rey de la naturaleza y del cosmos.
Los Tattvas, en sí mismos, pertenecen al Mundo Etérico, a ese Mundo Vital, Cuerpo Vital del planeta Tierra. Los Tattvas son vibraciones del Éter, los Tattvas penetran, directamente, en las glándulas endocrinas del organismo humano pero no vuelven a salir de allí. Los Tattvas, al entrar dentro de los Chakras, pasan a las glándulas endocrinas y se transforman en hormonas, Hormonas que circulan por la sangre, y eso es todo; de allí no vuelven a salir.
Despertar los poderes Táttvicos es asombroso, mas esto solamente es posible para el Hombre auténtico, para aquél que es capaz de vivir en el Mundo Astral conscientemente, o para aquél que sabe viajar por el Mundo de la Mente, o para aquél Hombre Causal que ha establecido su Centro de Gravedad, precisamente, en el Mundo de las Causas Naturales.
Un Adepto Autorrealizado es un Hombre, en el sentido más completo de la palabra, es Rey de la Creación, porque maneja los Tattvas, porque puede manipularlos a voluntad.
Un Hombre que maneje el Fuego, el Aire, las Aguas, la Tierra, que sea capaz de desatar las tempestades, etc., es idóneo en el uso de los Tattvas, es un Hombre de verdad, es un Maestro Autorrealizado, alguien que conoce los Mundos Superiores.
Llegado es el momento en que cada uno de ustedes luche por la Autorrealización; el momento ha llegado en que cada uno de ustedes conozca sus propios Mundos Internos, para que conozcan los Mundos Internos de sus amigos, y para que conozcan los Mundos Internos del planeta Tierra y del Sistema Solar y de la Galaxia en la que vivimos…

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