La llave Maestra

En todo caso, decía yo que para poder llegar a la Autorrealización no solamente se necesitan esfuerzos (los esfuerzos, naturalmente son útiles, ¿no?, y maravillosos, pero no son suficientes), se necesitan super esfuerzos íntimos, realizados dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Por ejemplo, un caso de esfuerzos. Pongamos que tú haces un viaje a la cumbre de una alta montaña, que vas a pie; que estando allá, en la cumbre, te llueve. Regresas a pie, es de noche cuando llegas a tu casa; te aguardan (en tu hogar, pues) con el pan, con la cena, con el abrigo, con una deliciosa cama para descansar, etc. Pero si tú resuelves, por ejemplo, regresarte a la cumbre de la montaña, en vez de cenar y acostarte, ¿qué ha habido, qué ha sucedido? Pues, en el primer caso hubo esfuerzos, ¿no? Pero ya regresarse, después de haber llegado a la casa otra vez a la cumbre de la montaña, allí hay Superesfuerzos. De manera que no son esfuerzos los que se necesitan para llegar a la Auto Realización Íntima del Ser, sino terribles Superesfuerzos íntimos (repito), hay que realizar en uno mismo y dentro de uno mismo, aquí y ahora.
Porque si analizamos a esta especie humana, o mejor dicho, esta especie de “Humanoides”, es realmente lamentable, porque estos “humanoides” únicamente son “Mamíferos Intelectuales” (¡parece increíble, pero así es!).
¿Qué es lo que se entiende por “mamíferos”? Pues todas las criaturas que se alimentan con las mamarias, ¿no? Las vacas (vemos los terneros, cómo se alimentan con la ubre, beben el precioso líquido, la leche), y en fin, todos los cuadrúpedos, todo lo que sea mamífero. Y en cuanto a los “bípedos tricentrados”, o “tricerebrados”, equivocadamente llamados “Hombres”, son únicamente “mamíferos intelectuales”, o “mamíferos racionales”.
Es una verdad muy cruda, verdaderamente ¿no?, pero es la verdad. Si negáramos que somos “mamíferos intelectuales”, cometeríamos un gravísimo error, porque resulta que todos nosotros nos hemos formado dentro de un vientre materno y nos hemos alimentado con los pechos de nuestra madre, ¿no es así? Es decir, hemos necesitado mamar, y por lo tanto somos “mamíferos”. Eso es obvio, negarlo sería absurdo, claro, “mamíferos racionales”…
 

El Hombre y la Mujer Reales

Convertirnos en hombres, eso es diferente. Desgraciadamente (y eso es lo más grave), pues las gentes están convencidas de que pertenecen al Reino Humano, de que ya son Hombres, Hombres de verdad, y he ahí la gran equivocación.
Eso de “ser Hombres”, es una palabra muy grande, ése es un sombrero que le queda muy grande a los “humanoides”; porque, para ser Hombre, se necesita poseer los cuerpos existenciales superiores del Ser. Todo el mundo cree que los posee, y no los posee.
Si miramos, por ejemplo, el estado en que se encuentran los “humanoides”, nos damos cuenta de que tienen, primero que todo, un Cuerpo Planetario (yo entiendo, por “Cuerpo Planetario”, el cuerpo físico, el cuerpo que usamos para vivir en el planeta Tierra). Tal cuerpo, indubitablemente, posee un asiento vital, un fondo vital, el “Linga Sharira” de que nos hablan los Indostanes. Más allá del Cuerpo Físico, con su Asiento Vital, ¿qué es lo que encontramos? Un grupo de agregados psíquicos, controlando la máquina orgánica.
 

Agregados Psíquicos

Bueno, ¿pero qué se entiende por “agregados psíquicos”? ¡Los Yoes Psicológicos! La gente cree que tenemos solamente un Yo, y muchos Teosofistas y Pseudo-Rosacrucistas y Yoguistas, presuponen que tienen un Yo único, uni-total, y hasta lo divinizan. Pero no hay tal; lo que se posee es un enjambre de pequeños Yoes (pendencieros y gritones).
Ellos personifican (en sí mismos, cada uno), a nuestros errores psicológicos. Algunos de ellos personificarán a la Ira, por ejemplo, otros podrán personificar a la Codicia, otros a la Lujuria, otros a la Envidia, o al Orgullo, o a la Pereza, o a la Gula, etc., etc., etc., y otras tantas hierbas. Pero la cruda realidad de los hechos, es que esos Yoes (pendencieros y gritones, que controlan a la máquina orgánica), son los mismos “agregados psíquicos” de los cuales nos hablan los tibetanos.
Estos agregados o Yoes, son criaturas verdaderamente diabólicas, demoniacas; se forman, dijéramos de nuestros propios errores, creados por nosotros mismos.
Lo más grave es que dentro de esos agregados está embutida la conciencia. Obviamente, ésta, en sí misma, se encuentra dormida, dijéramos, condicionada por sus propios funcionalismos de tipo tenebroso; cada uno de esos agregados tienen funcionalismos diferentes, psíquicos, y la Conciencia, allí embotellada, está condicionada por ese tipo de funcionalismos…
Llega la hora de la muerte: ¿Qué es lo que continúa? ¡Un montón de diablos! ¡Eso es todo! Que más tarde regresa ese enjambre de diabólicas criaturas, ¡eso es un hecho! ¡Regresan para reincorporarse en un nuevo organismo!
Sin embargo, no todos esos agregados psíquicos logran regresar. Algunos de esos agregados se pierden, se adhieren a determinados lugares, o involucionan en el reino mineral sumergido, o se reincorporan en organismos animales inferiores, etc.
Una parte, pues, del montón, regresa con el propósito de proyectarse en el futuro a través del callejón del presente. Ése es el crudo realismo, pues, de lo que todos estos “humanoides” llevan dentro.
¡Es triste decirlo!, ¿no?, y lo más grave es que regresan para repetir sus mismos errores, sus mismas tragedias, sus mismos dramas, sus mismas escenas, todo es igual, más las correspondientes consecuencias de sus actos! No es nada agradable regresar, verdaderamente, ¿no? ¡Desgraciadamente, así es!
Bueno, ése es, exactamente, el estado en que nos encontramos, y no es muy agradable.
Ahora, lo importante es salir de ese estado. ¿Cómo salir? eso es lo que hay que ver, eso es lo que hay que estudiar…
 

El Gran Arcano

Indudablemente, existe una llave maestra, por cierto, que es la “Llave del Arca de la Ciencia”. ¿Cómo llegó a nosotros? A través de los Misterios…, la tenemos… ¿Cuál es esa “Llave”? El Gran Arcano, el Magno Secreto de la Alquimia y de la Kábala.
Ahora, con esa “Llave” podemos abrir la “Caja de Pandora”, la caja de los grandes secretos, podemos realizar prodigios y maravillas. Afortunadamente, la tenemos: el Maithuna, el Gran Arcano. Mas es necesario saber que en el esperma sagrado hay un Hidrógeno maravilloso, con el que podemos realizar la Gran Obra. Ése es el Hidrógeno sexual SI-12. Ese Esperma es extraordinario…
Antiguamente, a principios de la Lemuria, la gente no gozaba, pues, en extraer de su organismo el Santo Esperma; no, no gozaba la Humanidad con eso. Desgraciadamente, conforme la Humanidad se fue degenerando, empezó a sentir placer en sacar o extraer de su organismo, dijéramos, el Esperma Sagrado; y a medida que ese vicio se fue propagando, se volvió cada vez más perversa…
Ahora, fabricar los Cuerpos Existenciales del Hombre, es necesario para poder tener una individualidad sagrada.
Mediante la transmutación de ese Esperma Sagrado, podemos elaborar el cuerpo Astral y llegar a tener un Cuerpo Astral (no todo el mundo lo tiene, pero podemos llegar a tenerlo).
Mediante la transmutación del Esperma Sagrado, llega el momento en que el Hidrógeno Sexual Si- 12 cristaliza en la forma del Cuerpo Astral.
Mediante la transformación de ese Esperma en Energía, llega el instante en que el Hidrógeno Sexual Si-12 cristaliza en la forma del cuerpo Mental.
Mediante la transmutación de ese Esperma Sagrado en Energía, llega el momento en que el Hidrógeno Sexual Si-12 cristaliza en la forma del cuerpo de la voluntad consciente.
Cuando uno ya posee tales Cuerpos, entonces puede encarnar el Alma y convertirse en un Hombre verdadero, en un Hombre auténtico, legítimo. Un Hombre así, al desencarnar, se lo encuentra uno con su Personalidad muy viva en el Mundo Astral. También se lo encuentra, uno, en el Mundo Mental, con el Cuerpo Mental, o en el Causal (es un Hombre de verdad, un Hombre Inmortal).
Pero (y allí es donde está el “pero” más grave), si uno fabrica esos Cuerpos y se convierte en un Hombre verdadero, pero no elimina los agregados psíquicos, de que te estaba hablando hace un instante, es decir, si uno no tiene la paciencia de eliminar sus propios defectos psicológicos, sus propios errores; si no se resuelve a desintegrar, ciertamente, esos agregados inhumanos (eso que hace de nosotros simples “mamíferos racionales”), pues, entonces fracasa en la Gran Obra del Padre; se convierte en Hanasmussen, con Doble Centro de Gravedad, en un aborto de la Madre Cósmica.
Eliminar esos agregados, es pues indispensable. No basta con crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser: hay que eliminar los agregados psíquicos, es decir, nuestros propios defectos, nuestros propios errores.  
 

La Eliminación de los Agregados Psíquicos

¿Cómo elimina uno esos agregados psíquicos? Pues, apelando a la misma Energía Creadora; porque así como la Energía Sexual sirve para crear, también sirve para destruir. Con esa Energía podemos destruir, desintegrar completamente, los defectos psicológicos.
¿En qué forma podríamos hacerlo, o cómo haríamos? ¿Cuál sería la técnica, la didáctica? Pues, durante el Maithuna ruega uno a la madre divina Kundalini, que le elimine tal o cual error psicológico que uno ya comprendió a fondo (claro, primero debe comprenderlo, antes de eliminarlo).
Se hace necesario que cuando uno descubre que tiene tal o cual error, tal o cual defecto, medite profundamente en el defecto, hasta entenderlo de verdad, hasta hacerse consciente de su origen, de dónde viene, cómo fue que consiguió ese defecto, etc., etc., etc., y ya que uno lo ha comprendido, ¡elimínelo!
Repito: La eliminación puede hacerse, claramente, en la Forja de los Cíclopes. Durante el Sahaja Maithuna se ruega, en tales instantes, a la Divina Madre Kundalini, que elimine, que desintegre el error que ya hemos comprendido, y ella así lo hará. Y conforme vaya pasando el tiempo, uno va eliminando sus errores, pero debe hacerlo a voluntad (esto solamente es posible a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios).
En la vida práctica, en la lucha por el pan de cada día, etc., en relación con nuestros amigos, en la casa, con nuestros familiares, etc., pues llega un momento en que descubrimos tal o cual error, es decir, en relación con la gente, los defectos que llevamos escondidos afloran, y si estamos alertas y vigilantes, como el vigía en época de guerra, entonces los vemos.
Defecto descubierto, debe ser estudiado a fondo, profundamente, en todos los Niveles de la Mente (eso es claro). Una vez que lo ha descubierto uno, hay que trabajarlo: Meditar para entenderlo, para comprenderlo. Y después viene lo mejor: la Eliminación. Primero comprender y luego eliminar; y así va uno muriendo de instante en instante.
 

Los Tres Factores

De manera, pues, que son tres trabajitos que hay que hacer: por un lado, hay que crear los cuerpos Existenciales del Ser para volverse Hombre, para entrar en el Reino de los seres humanos, para dejar de ser un simple “mamífero intelectual”. Lo segundo, hay que eliminar lo que tenemos de “animal”: Todos nuestros errores, todos nuestros defectos, todas nuestras barbaridades; y tercero, nos toca levantar la antorcha bien alto, para enseñarle el camino a otros, sacrificarnos por los demás.
Tenemos que aprender a amar a nuestros semejantes, porque si solamente nos preocupamos por nosotros mismos y no hacemos nada en favor de nuestros semejantes, egoístas seríamos, y el egoísta avanza en una forma exageradamente lenta.
Si queremos precipitar el avance, no debemos ser egoístas, debemos lanzarnos a luchar por nuestros semejantes, a trabajar por ellos, ya en lo Espiritual, ya en lo social, ya en lo económico, etc. ¡Trabajar por ellos!, eso básico, indispensable, urgente, inaplazable.
Por eso fue que dijo el Cristo: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”“negarse a sí mismo” implica la muerte del Yo; “tomar la cruz” es trabajar en la Forja de los Cíclopes, para lograr uno la Autorrealización Íntima, para fabricar los Vehículos Existenciales Superiores del Ser, etc., y sacrificarse por la humanidad es Amor. Son los tres factores de la revolución de la conciencia.
Así pues, para llegar a gozar de una completa Iluminación, de una absoluta Iluminación, se necesita haber erradicado (de nuestra naturaleza interna) todos los elementos inhumanos que cargamos dentro, todo eso que pertenece al “mamífero racional”. Mientras uno tenga esos defectos inhumanos, no es posible que sea un verdadero Iluminado.
 

Maestría

Por este camino que les estoy indicando a ustedes, se alcanza la maestría, pero una cosa es alcanzar la Maestría y otra cosa es haber llegado a la perfección en la maestría (eso es diferente).
No se le puede exigir a un maestro imperfecto, que tenga las perfecciones de un maestro perfecto. Es decir, cuando uno ya se convierte en Hombre (que es cuando ha fabricado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser), de hecho también se convierte en Maestro, pero de allí a la Perfección en la Maestría hay nueve grados, muy difíciles y más amargos que la hiel.
Ahora, llegar uno a gran elegido y maestro perfecto, es la aspiración máxima. El Maestro Perfecto, ya de por sí es extraordinario, pero “Gran Elegido” es solamente el que ya logró la Cristalización absoluta de todas las tres fuerzas primarias de la Naturaleza (dentro de sí mismo, en su propio realismo). Ése es el “Gran Elegido”.
Bueno, ahora pregunten ustedes, pregunten…
– Estudiante. Venerable Maestro, ¿habrá una gran oportunidad, para comprender a fondo la muerte del Ego animal, hablar sobre los Hanasmussen, de las cuatro Clases de Hanasmussen? Porque ya hemos comprendido, que a través de esa comprensión de las Cuatro Clases de Hanasmussen, comprende uno a fondo el Yo en todos sus aspectos…
– Maestro. Bueno, indudablemente, un individuo que se ha dado el lujo de crearse los Cuerpos Existenciales del Ser, es necesario que elimine lo que no pertenece al Hombre… Si uno no eliminara, realmente, aquéllos elementos inhumanos que carga adentro, aquéllos “elementos” de los “mamíferos racionales”, pues, es claro que se convertiría en un aborto de la Madre Cósmica, en un Hanasmussen con Doble Centro de Gravedad; y de esta clase de Hanasmussen hay cuatro clases, es decir, los Hanasmussen se dividen, dijéramos, en cuatro “familias”.
La primera, la llamaríamos la de los Hanasmussen que son mortales: individuos que solamente poseen el cuerpo planetario o cuerpo físico; no han creado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero se han dedicado a la Magia Negra, al mal, y al fin, vienen a dar forma dentro de su organismo a un “algo fatal” y tenebroso que hace de ellos verdaderos Hanasmussen.
Afortunadamente, con la muerte, ese “algo fatal” se disipa, y sólo continúan los agregados psíquicos inhumanos, que pueden retornar, más tarde, en un nuevo organismo, o debe involucionar en los Mundos Infiernos.
Existe también una segunda clase de Hanasmussen: Corresponde a aquellos sujetos que fabricaron el cuerpo Astral, que poseen ese vehículo, pero que no eliminaron los elementos inhumanos.
Al no eliminar tales elementos inhumanos, tales elementos subjetivos, entonces se convierten en Hanasmussen, porque el Ego, dentro del Astral, viene a elaborar ese “algo fatal” que caracteriza a los Hanasmussen.
Esta segunda clase de Hanasmussen, pueden eliminar lo que tienen de Hanasmussen voluntariamente, si así se lo proponen; mas si no se lo proponen en forma voluntaria, entonces la Gran Ley puede hacerlos retornar, o regresar, o reincorporarse, dijéramos, en organismos animales, no solamente bicerebrados, sino hasta unicerebrados; y así, mediante ese sistema de reincorporaciones en organismos animales inferiores, logran eliminar lo que tienen de Hanasmussen
Hay una tercera clase de Hanasmussen: sujetos que crearon los cuerpos existenciales superiores del ser, que se convirtieron en Hombres, que poseen un Cuerpo Astral auténtico, legítimo, un Vehículo Mental verdadero, y además el Cuerpo Causal o Cuerpo de la Voluntad Consciente.
Bueno, si ellos no eliminan los elementos inhumanos, no sólo no logran entonces la Perfecta Iluminación, la Real Sabiduría, sino que para colmo de colmos, se convierten en Hanasmussen, porque el Ego, los elementos inhumanos, vienen a crear en su interior, ese “algo fatal” que caracteriza a los Hanasmussen.
No les queda más salida, a esta clase de gentes, sino trabajar por sí mismos; y a base de trabajos, dijéramos conscientes y deliberados, y de sufrimientos voluntarios, eliminar lo que tienen de Hanasmussen.
De lo contrario, no les quedará más remedio que descender a la Involución Sumergida de los Mundos Infiernos: bajar por los escalones, dijéramos, animálicos, vegetales y mineraloides, hasta lograr la Muerte Segunda.
Lograda, entonces la Esencia saldrá a la luz del Sol, a la superficie, para reiniciar una nueva Evolución que habrá de empezar desde el mineral en adelante, hacia arriba. Bien, ése es, desgraciadamente, el caso de ese tercer tipo de Hanasmussen
Hay una cuarta clase, o sea, Hanasmussen que no solamente se convirtieron en Hombres, sino aún más: sujetos que llegaron al estado de Ángeles, de Arcángeles, de Dioses, y que se cayeron.
El Ego viene a formar dentro de sus vehículos, ese “algo fatal” de los Hanasmussen; y si no se resuelven a eliminar lo que tienen de Hanasmussen, la Ley también los castigará a ellos: Serán precipitados en la Involución Sumergida de los Mundos Infiernos, hasta que logren la Muerte Segunda.
Conseguida, entonces la Conciencia (lo que tienen de Alma, la Esencia, dijéramos), volverá otra vez a evolucionar desde el mineral, pasará por el vegetal, el animal, hasta reconquistar el estado de humanos que otrora perdieran; ése es el caso de la cuarta clase de Hanasmussen.
Así, pues, una de dos: o elimina uno los elementos inhumanos que lleva dentro, o se convierte en Hanasmussen. No basta, solamente crearse los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; se hace necesario eliminar lo que tenemos de inhumanos…
– Estudiante. Venerable Maestro, ahora que estamos, pues, platicando en esta forma, vamos a decir, esotérica, quisiera que nos aclarara, pues, un concepto que ha sido nuevo ahora en Venezuela. Siempre nosotros hemos dicho que el “cierre” se hace de izquierda a derecha, o sea, en esta posición, así, para “cerrarse”. Pero entonces, ahora, después del Congreso de San Salvador, unos hermanos fueron al Summum y trajeron una nueva modalidad, vamos a decir así, de lo que se llama el “cierre”; entonces ya no lo hacen, en esta forma, como siempre lo hemos hecho, sino que lo hacen es así, en esta forma, al revés para nosotros, y como yo vi que en la pasada reunión que tuvimos, usted hizo el “cierre” como comúnmente lo hemos hecho siempre, o sea en esta forma, quisiera, pues, que nos aclarara para nosotros, allá en Venezuela, ese concepto del “cierre” al revés.
– Maestro. Bueno, ante todo, mi estimable hermano R. A. F., aquí, ante A. L. V. C., en plática de sobremesa (entre paréntesis, voy a tomar un poquitín más de café), no sé por qué le han dado los hermanos gnósticos el nombre de “cierre”, a la cruz dentro del círculo; no sé de dónde han sacado eso de “cierre”, si esto no es para “cerrar” a nadie, con esto no se “cierra” a nadie.
El símbolo de la Cruz dentro del Círculo, es un símbolo perfectamente esotérico que nada tiene que ver con el “cierre”. La Cruz, con sus dos palos (uno vertical y otro horizontal), nos está hablando de algo completamente sexual. Ya sabemos que el palo vertical es masculino, que el palo horizontal es femenino, que en el cruce de ambos se halla la clave de todo Poder (el Maithuna, claro está).
Ahora bien, el Círculo alrededor de la Cruz nos indica que estos dos Vástagos Eternos, vienen realmente, de toda Eternidad, vienen del Espíritu Universal de Vida, y que toda la Creación se fundamenta en esos Poderes: Masculinos-Femeninos.
Ahora comprenderán ustedes, por ejemplo, por qué en todas las Teogonías se habla de una Deidad Masculina y otra Femenina, ¿no?: José y María, Isis-Osiris, etc., etc., etc. Los griegos enfatizan ya, muy seriamente, la cuestión del Lingam-Yoni, Phalo-Útero.
¿Qué el Tercer Logos cree así? Pues, él hace sus creaciones: Combinando los elementos Masculinos y Femeninos; y las criaturas se reproducen mediante el sexo (hasta las flores tienen que usar los Poderes Masculino y Femenino para la reproducción).
Nosotros, mediante la Santa Cruz, es decir, mediante el Lingam-Yoni, podemos lograr, perfectamente, la creación de nuestros Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. He ahí el Poder de la Cruz; todo dentro del círculo de la eternidad…
Pero esto no es un “cierre”, es un símbolo, y lo mismo puede hacer uno girar la mano de derecha a izquierda, que de izquierda a derecha. No sé por qué los hermanos le dan tanta importancia a eso de mover la mano de derecha a izquierda o de izquierda a derecha. ¡Qué cada cual lo haga como quiera, como le provoque hacerlo!, porque no es un “cierre”, es un símbolo, nada más. ¿Entendido?
– Estudiante. Sí, como no. Lo que pasa es que esa palabra de “cierre” viene precisamente de su libro “Logos, Mantram, Teurgia”, donde usted recomendaba precisamente eso: una forma de “cierre” que hacía uno de izquierda a derecha, y terminaba, pues, dejando una parte, como para que entraran las Fuerzas hacia la persona. Entonces ese concepto, pues, es lo que se ha tenido que es un “cierre”.
– Maestro. Pues, entonces no entendieron bien lo que yo escribí en ese libro. Yo jamás dije “cierre” (dijéramos específicamente), en la forma que todos los hermanos le han dado: como de un “cierre mágico”, o algo así por el estilo. Jamás quise decir eso. Yo, cuando dije “cierre”, me refería a la forma de cerrar el círculo, eso es todo. Uno puede cerrarlo así, o girar la mano de izquierda a derecha, [de derecha a] izquierda, pero no el “cierre” en la forma esa magista en que los hermanos lo han interpretado.
Yo entiendo por cierre verdadero, por ejemplo, cuando uno hace un círculo en el suelo para invocar a cualquier entidad, a cualquier Maestro del Astral. Entonces uno hace un círculo completo, solamente interrumpido por el sello de Salomón. Ése es un cierre magnífico, para evitar que las entidades tenebrosas ataquen (pero eso es en esos casos).
No quise decir “cierre” pues a la Cruz dentro del Círculo, porque eso sería absurdo, eso no es más que un símbolo. Sino lo que quise decir con “cierre”, es cuando uno hace girar la mano y cierra el círculo.
De manera que los hermanos no han sabido interpretar, ¿no? Y le han dado, pues, a esto, un sentido que no tiene. ¡Que cada cual haga la Cruz dentro del Círculo como quiera: Que gire la mano de derecha a izquierda, o de izquierda a derecha! Eso no tiene importancia; lo que importa es que quede la Cruz en el Círculo, como símbolo sagrado del cruce sexual Masculino-Femenino, que es el que nos ha de llevar a la Autorrealización Íntima.
– Estudiante. Muy bien. Con respecto a lo mismo, hay otro, vamos a decir, otro problema que se ha suscitado, y es el de que siempre, pues, se nos ha enseñado que hay que hacer girar los chakras con la imaginación, y para esto, pues, se ha dicho que los chakras hay que hacerlos girar de izquierda a derecha, o sea que uno los giraba así…
Entonces, ahora parece ser que hay que girarlos de derecha a izquierda, o sea así… Pero entonces, en ese caso, ¿el problema también de los chakras sería igual al de la Cruz en el centro, en el círculo?
– Maestro. Nada tiene que ver el movimiento de los chakras con el símbolo aquél de la Cruz dentro del Círculo de la Eternidad ¡absolutamente nada! No hay que ligar, ahí, una cosa con otra. Realmente, los Chakras deben hacerse girar en forma positiva, de izquierda a derecha, como las manecillas de un reloj, visto el reloj de frente…
– Estudiante. Por ejemplo, Maestro, el reloj está así; yo lo estoy viendo así de frente. Entonces, yo tengo que hacer girar es así…
– Maestro. En la misma forma en que tú ves que gira la aguja…
– Estudiante. Pero si yo me pongo el reloj así…
– Maestro. ¡Ya no!
– Estudiante. ¿Ya no es así?
– Maestro. ¡Ya no!
– Estudiante. Porque el reloj gira así…
– Maestro. Pero no, es visto el reloj de lado, sino visto el reloj de frente.
– Estudiante. O sea, que entonces es así…
– Maestro. Mira el reloj, ahí tienes un reloj de pared: ¿cómo ves que giran las manecillas del reloj?
– Estudiante. Bueno, giran así…
– Maestro. Bueno, así harás girar los chakras.
– Estudiante. ¡Así!
– Maestro. Exactamente así. No lo confundas. Mira bien las manecillas del reloj.
– Estudiante. Estoy viendo las manecillas, ellas giran así…
– Maestro. Así tienes que hacer girar los chakras.
– Estudiante. Así mismo…
– Maestro. Exactamente.
– Estudiante. Entonces ¿es así?
– Maestro. Visto el reloj de frente. No es visto de lado, ni es colocándose al lado, para hacer lo que hacen las agujas del reloj, sino visto de frente.
– Estudiante. Maestro, precisamente ése es un caso, pues de que los gnósticos nos preguntamos, no hayamos entendido esa Enseñanza porque tanto tiempo trabajando en una forma al revés, vamos a decir así, ahora tenemos que empezar de nuevo, por no haber entendido, pues, la Enseñanza anterior, o primaria.
– Maestro. Comprenderla bien, pongan el reloj de frente. No le pongan de lado, sino de frente.
– Estudiante. ¡Así!
– Maestro. Así hagan girar los chakras: de izquierda a derecha, visto el reloj de frente, como las manecillas de un reloj. Eso no tiene nada de difícil, pero desafortunadamente, ahí los hermanitos se han venido confundiendo espantosamente. En todos esos detallitos se enredan y es lamentable, lamentable…
Pero ahora, lo que sí les digo a ustedes es que hay que trabajar con el Fuego Sagrado, que la Divina Madre, Kundalini-Shakti, se encargará de desarrollar esos chakras en forma positiva, como debe ser.
Hay que dejarle los Chakras a la madre divina; ella sabe lo que hace. Ustedes conténtense con vocalizar, hacer lo que hace el jardinero ¿no?: Que riega diariamente su jardín, hasta que broten las flores por sí mismas, porque la Madre Naturaleza las hace brotar; la Madre Naturaleza abre los pétalos de las rosas, etc.
Así, ustedes, rieguen su “jardín” diariamente, cultiven su “rosal”; transmuten sus Energías Creadoras, ¿no?, que la Bendita Diosa Madre ya sabrá cómo hacer girar los chakras. Es obvio que es de izquierda a derecha, pero es trabajo de Ella, no de ustedes. Ustedes lo único que tienen que hacer es transmutar, vocalizar, orar y meditar intensamente en la Divina Madre.
– Estudiante. Venerable Maestro, muy importante en relación a la cruz dentro del círculo. En el Salvador, optaron por seguir de acuerdo a como lo estaban haciendo porque usted lo hace así, de otra manera, siempre, pues, hay un poco de confusión.
Así que los de El Salvador optaron por seguirlo haciendo tal como lo hacíamos, o sea, tal como lo hace usted, así lo estuvimos haciendo todos.
Y ellos mandaron que lo sigamos haciendo así. Aunque represente lo mismo, pienso que, digamos, la gente se mete en un dualismo, aunque represente pues, un símbolo, como usted dice, ¿no? Así pues que, en El Salvador, optamos todos por hacerlo tal como lo ha hecho, de izquierda a derecha.
– Maestro. Bueno, en todo caso es un símbolo, un símbolo. No es un “cierre mágico” de la forma como los hermanos lo han entendido, ¿qué intentan cerrar?… …la forma de cerrar… …Jamás pensé que los hermanos irían a volver eso tan grave, ni que iban a interpretar el asunto de cerrar el círculo como “cierre mágico”, y como en la forma en que lo han interpretado, como cuando uno cierra con una llave, ¿no? Más bien nunca pensé que los hermanos iban a llegar hasta allá ¿no? Me han sorprendido.
– Estudiante. En relación a eso, pero expresamente sobre las plantas, también hay ahí cierta confusión.
Porque debe hacerse un círculo. Algunos iniciados opinan que es de derecha a izquierda ¿y qué se ha de hacer? Y otros opinan que es de izquierda a la derecha. ¿Es necesario que se haga el círculo, o que se bendiga sólo a la planta?
– Maestro. Se puede hacer el círculo perfectamente, alrededor de la planta, y bendecirla, y que cada cual lo haga girando de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, como quiera, pero que haga el círculo, que no se enreden en eso, en esos detallitos. Por enredarse en eso, pierden lo mejor.
Yo no sé por qué los hermanos, sobre todo los de Suramérica, se enredan tanto en eso. Lo que importa es trabajar con el Fuego, que ya la Madre Divina se encargará de poner orden en todo el organismo, y orden en los chakras ¡Eso es lo importante!
– Estudiante. También se ha dicho, en Suramérica, Venerable Maestro, que el trabajo con el Fuego, o sea, las Cinco Grandes Iniciaciones, ahora que han estudiado su libro “Las Tres Montañas”, dicen algunos Iniciados que lo toman como “Misterios Menores”, y los Nueve Grados de Perfección en la Maestría son los “Misterios Mayores”. ¿Qué opina usted de esto?
– Maestro. Yo, en mi libro “Las Tres Montañas”, no hable sobre los misterios menores; hable sobre las Tres Montañas. La Primera Montaña es la de la iniciación. Yo hablé de Iniciaciones de Misterios Mayores, yo no hablé de las Iniciaciones de Misterios Menores, porque las Nueve Iniciaciones de Misterios Menores son el kinder, pertenecen a los discípulos a prueba, no a los discípulos aceptados y como las Tres Montañas son fundamentales, hablé, pues, de los discípulos aceptados.
Ahora, la Segunda Montaña, pues, pertenece a la resurrección; allí están los nueve grados que conducen a la perfección en la maestría.
Es obvio que en la Primera Montaña se alcanza la Maestría, cuando uno llega a la cumbre, a la cima. En la Segunda Montaña se alcanza la perfección en la maestría; y en la Tercera se alcanza el grado de Gran Elegido. Gran Elegido y Maestro Perfecto, es pues la máxima aspiración de todo Adepto… ¿Qué más me ibas a decir?
– Estudiante. Quedó bien aclarado el punto, porque nosotros lo habíamos entendido como usted dice. Usted habla de las Nueve Grandes Iniciaciones de Misterios Mayores y luego todo el proceso especial, ¿no?
– Maestro. Pues en eso si te equivocas, porque las Iniciaciones de Misterios Mayores no son nueve, son ocho. De manera pues que téngase en cuenta lo que son las ocho grandes iniciaciones de Misterios Mayores.
En la Segunda Montaña hay que recorrer nueve grados, para llegar a la perfeccion en la maestria. Y repito, en la Tercera se alcanza el grado de Gran Elegido y Maestro Perfecto…
– Estudiante. Venerable Maestro, antes se decía, pues, o habíamos leído de que existían Cinco Iniciaciones, o sea las cinco Serpientes, las Cinco Iniciaciones de Misterios Mayores, más las dos que son la Corona del Padre, del Hijo. Entonces ahora, viendo pues que son Ocho de Mayores. ¿Cómo podríamos interpretar eso? Lo que ha dicho el hermano A., que habían Nueve Iniciaciones de Misterios Mayores…
– Maestro. Antes, en tiempos en que empezamos a escribir las obras, por equivocación dijimos que habían Nueve Iniciaciones de Misterios Mayores, pero ahora hemos rectificado ese error, en nuestro nuevo libro titulado “Las Tres Montañas”. De manera que no son nueve, son ocho…
– Estudiante. Muy bien, captada, pues, la situación. De Mayores no nueve y sí que ahora quedamos pues, que son ocho.
– Maestro. Esto me viene a recordar, en este momento, una fiesta que se hacía aquí, en el México Nahua y Azteca, una fiesta maravillosa, en cada ocho años, en honor de Venus (recordemos a la iniciación Venusta y los ocho grados). Resulta, pues, que esas tribus conocían el Esoterismo de toda esta cuestión.
Es claro que las primeras Cinco Iniciaciones, de que habíamos hablado antes, son las del Fuego. Después viene la Iniciación Venusta que tiene Ocho Grados: La Primera Iniciación Venusta no es más que la Octava Superior de la Primera Iniciación del Fuego; la Segunda Iniciación Venusta es la Octava Superior de la Segunda Iniciación del Fuego: la Tercera Iniciación Venusta es la Octava Superior de la Tercera Iniciación del Fuego; Cuarta Iniciación Venusta es la Octava Superior de la Cuarta Iniciación del Fuego; Quinta Iniciación Venusta es pues, la Octava Superior de la Quinta Iniciación del Fuego; más allá siguen tres Iniciaciones; total: por todo, ocho, que corresponden a la Primera Montaña, son la Primera Montaña.
En la Segunda Montaña tiene uno que hacer el trabajo con la Luna, con Mercurio, con Venus, con el Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, hasta alcanzar la Perfección en la Maestría (es la Montaña de la Resurrección); y la Tercera Montaña es la de la ascensión, hasta hacer cristalizar en uno al Segundo y Primer Logos, y recibir hasta la estrella atómica interior que siempre nos ha sonreído.
Total que quien alcanza la cumbre de la Tercera Montaña, pues, ya no es solamente Maestro Perfecto, sino Gran Elegido.
– Estudiante. Venerable Maestro, antes, usted ha dicho que teníamos que eliminar a los Tres Traidores de Hiram Abiff. Ahora dice usted, en su libro titulado “Las Tres Montañas”, que tenemos que eliminar a las “Tres Furias”, y que esto es únicamente para Maestros, o sea que el trabajo de eliminar a los Tres Traidores y las Tres Furias ¿es para Maestros, o también se refiere a todo el estudiantado gnóstico?
– Maestro. Bueno, eso de las “Tres Furias”, o de los “Tres Traidores”, eso es lo mismo. Son distintas palabras para decir lo mismo: El Demonio del Deseo, el Demonio de la Mente y el Demonio de la Mala Voluntad.
En cuanto al Demonio del Deseo, pues es el Judas Íntimo, Interno, que cada uno carga dentro. El Demonio de la Mente es el Pilato particular, de cada cual, que siempre “se lava las manos”, que siempre se justifica, que nunca tiene la culpa, que busca evasivas, y que se siente “justo”, etc., etc., etc. Y en cuanto al Tercer Traidor, indudablemente es el de la Mala Voluntad (Caifás). El tercero, ¿no? ¡Caifás!
Estos Tres Traidores (Judas, Pilatos y Caifás), están representados por las Tres Furias del clasicismo antiguo. Claro que estos Tres Traidores de Hiram Abiff, hay que desintegrarlos en la esfera Lunar. Quienes quieren alcanzar el estado Angélico, deben desintegrarlos en los Mundos Infiernos de la Esfera Lunar.
Entiendo que los discípulos, los aspirantes, los principiantes, pues realmente todavía están muy lejos de poder desintegrar a los Tres Traidores ¿no? Eso es para gente que ya alcanzó la Maestría; así lo he entendido siempre. Por lo menos así lo he vivido, y yo no puedo afirmar algo que no haya vivido; afirmo lo que he experimentado por mí mismo; y eso es todo.

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